Reunión mensual de Enero

Categories: mujeres

Un verdadera adoración

Sabemos quiénes somos en el Señor pero, ¿qué desearemos ser como hijos, delante de nuestro Padre?. Yo quisiera ser una verdadera adoradora así como dice la Palabra ” Que hemos sido creados para alabanza de su gloria”.

María ofreció una verdadera adoración, no solo con lo que tenía, sino ofreciéndose a ella misma. El contenedor del perfume muchas veces nos revela el valor del contenido pero a nivel económico, nada nos permite saber si nos va a satisfacer uno aparentemente costosos o uno mucho más sencillo y aparentemente menos valioso. No lo sabremos hasta que la esencia del perfume pueda ser olida por todos, así que, quizás nos engañen las apariencias. Debemos también tener en cuenta si somos tan solo una imitación, quizás muy acertada de un aroma real pero no auténtica.

Si queremos adorar a Dios en Espíritu y verdad, debemos ser auténticos y no imitaciones. Aunque lo que hagamos tal vez pueda parecer extravagante o incluso sea criticado, porque no se comprende. Si se genera en el espíritu guiado por Espíritu Santo, Jesús es el que saldrá en nuestra defensa, ante los que nos critiquen tal como sucedió con María “Dejadla porque buena obra me ha hecho”.

Lo que hizo no pudo esconderse pues todos fueron impregnados por el perfume, y sin ella saberlo fue un acto profético porque al morir Jesús en un viernes, no pudieron ungirle como era costumbre y el día que fueron las mujeres al sepulcro para hacerlo Jesús ya no estaba allí, había resucitado.
Hemos sido comprados por un alto precio, o quiero ser un perfume agradable al Señor, ¿y tú?