Reunión mensual de Febrero

Categories: mujeres

María y Marta – Lucas 10:38–42

“Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa.
Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.
Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.
Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.
Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.”

Marta una mujer ocupada y afanada en realizar los quehaceres, en atender a su maestro como era debido….María con una percepción especial entiende que hay algo mucho mejor, deja un lado lo que se esperaba que hiciera y se pone a los pies de Jesús para oír su palabra.

Tras meditar sobre las actitudes de estas dos hermanas, nos hacemos la siguiente pregunta…,¿qué me motiva a mí servir a Jesús?

La simple necesidad de corresponder al Señor y usar los dones que nos ha dado o tal vez, no querer defraudar a mi familia o a mi iglesia, pueden llevarnos a servir a Jesús sin una buena motivación. Si buscamos la gratificación horizontal nuestro trabajo para el Señor es en balde. Nuestro servicio debe ser para la gloria de Dios, Él nos llama a servir a TODOS.

Nuestro servicio ha de ser genuino, pero ha de ser en el lugar y en los planes que Dios tiene para nosotros. El Señor trae a nuestras vidas las herramientas necesarias para trabajar en lo que nos muestre y nos unge para este servicio que nos ha llamado.

Por tanto, no busquemos afanarnos en nuestro trabajo para el Señor, busquemos a solas, desde el corazón conocerlo más y Él nos mostrará el camino en el que debamos andar.

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