Ejemplo IV de Resiliencia

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Hoy os proponemos un ejemplo para ver de forma práctica como algo tan simple como una goma elástica o un coletero son capaces de recuperar su forma inicial después de haber sufrido un duro golpe gracias a su capacidad elástica. Esta capacidad no se reconoce como RESISTENCIA, sino como RESILIENCIA.

 
La autora Joan Borisenko compara el estrés y la resiliencia con una goma elástica. Dice que cuando tiras de ella, la goma se tensa, y cuando sueltas recupera la forma original. Pero si la goma elástica permanece tensa durante mucho tiempo, empieza a desgastarse y lo más probable es que no de más de sí”. Lo que quiere decir es que cuando pasamos por situaciones duras, críticas o por etapas de estrés prolongado llega un momento en que nuestro cuerpo entra en fase de agotamiento y simplemente ya no puede más y deja de funcionar correctamente. Es entonces cuando podemos tener mayor propensión a enfermedades físicas, dolores, mayor sensibilidad, irritabilidad o síntomas emocionales como mayor tristeza, ansiedad o miedos.

Todos tenemos algo de elasticidad como la goma elástica. La diferencia es que cuando es una situación particularmente tensa o prolongada en el tiempo la goma de algunas personas se rompe mientras que la de otras se hace más flexible y tienen más capacidad de afrontar las situaciones e incluso verles un lado positivo. En la medida en que las personas desarrollamos la capacidad de ver las crisis como oportunidad de crecimiento entonces significa que nuestra goma se hace más flexible y podemos incluso sacar provecho a las peores situaciones.

Si tienes cerca un coletero o una goma elástica observa como puedes estirarla al máximo y al soltarla vuelve a su estado original sin haber perdidos sus propiedades elásticas.

 

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