Adoración

En el evangelio de Juan, capítulo 4, encontramos a Jesús declarando una cosa impresionante: “La hora vendrá y ha llegado, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en Espíritu y en verdad”. Dios espera que nos presentemos a nosotros mismos ante él como “sacrificios vivos, santos, agradables a Dios, siendo este nuestro culto racional.” (Ro 12.1)

Entendemos la adoración a Dios como un estilo de vida, no como un tiempo reservado en una reunión de iglesia. Sin embargo también entendemos que al reunirnos a celebrar a nuestro Padre la adoración congregacional cobra un sentido relevante: “¿Qué hay pues, hermanos? Cuando os juntáis, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación: hágase todo para edificación” (1 Corintios 14.26)

Nuestro ministerio de Adoración al Padre tiene dos vertientes las cuales nos ayudan a poner en práctica la aportación de cada creyente para la edificación mutua cuando nos reunimos:

  • Ministerio de Alabanza. (Grupo de alabanza musical)
  • Acción espiritual. (Vigilias, retiros, ayunos, oración, intercesión)