El Ministerio de la prisión es un Ministerio muy edificante para quién lo hace, causando mucho respeto e incluso algo de temor cuando por primera vez alguien nos habla de él invitándonos a ir, pero muy lejos de la realidad en referencia a ese temor.

Hoy, nuestra Iglesia Cristiana Evangélica aporta un grupo de seis mujeres que atienden un único Módulo, y de dos hombres que hemos de atender a trece módulos más. ¡¡No se si es que los hombres somos más malos que las mujeres por esta diferencia en el número de Módulos…!! Las visitas del grupo de hombres son semanales, cada jueves, atendiendo a este trabajo que lo hacemos “la verdad” con sumo gozo.

Esta nueva prisión de Palma tiene una capacidad de más o menos unos dos mil reclusos divididos en catorce módulos, uno de mujeres y los demás de hombres, además de instalaciones deportivas, enfermería, módulo de ingresos etc.

Cada semana visitamos un Módulo diferente para así poder pasar por todos atendiendo sus necesidades, sobre todo las espirituales. También cada mes hacemos un evento diferente, un mes les ponemos una película con algún mensaje de fondo hablándole de lo que es seguir un buen camino dentro de los principios básicos de La Biblia y de nuestra fe.

Y al siguiente mes hacemos un Culto de Alabanza de dos horas, trayéndoles un pensamiento de La Palabra, un tiempo de Alabanza, algún testimonio de alguien incluso de ellos mismos, después hacemos un llamamiento para que acepten a Cristo en sus vidas aquellos que no lo conozcan, oramos por ellos individualmente, y nos despedimos hasta otro día.

Las necesidades de estas personas son muy diversas y complejas, van desde unas zapatillas o cualquier tipo de ropa, hasta una falta de ser queridos y atendidos sobre todo por su familia más cercana. Nosotros intentamos reorientarlos al orden de La Palabra, inculcándoles de que todo hombre que sigue las enseñanzas de La Biblia cumpliéndolas, lleva una vida de orden y de paz, aún en sus problemas.

Nunca les preguntamos que es lo que han hecho para estar allí, notamos que nadie está orgulloso de estar en prisión, pero en algunas ocasiones les invitamos a que nos cuentes lo que ellos quieran. Son personas agradecidas con nosotros por visitarles y reunirnos con ellos, nos respetan, son educados, y nunca hemos tenido un problema directo con nosotros, y cuando salimos de cumplir nuestro Ministerio, salimos henchidos, con gozo y muy contentos y edificados de ver la tarde tan hermosa que hemos pasado con los chicos de prisión. La verdad es un Ministerio donde se puede aplicar el pasaje de La Biblia donde dice que la mies es mucha y los obreros pocos.

(Mt 9:36-38) Viendo a la gente,(Jesús) sentía compasión, porque estaban angustiados y desvalidos como ovejas que no tienen pastor. Dijo entonces a sus discípulos:

–Ciertamente la mies es mucha, pero los obreros son pocos. Por eso, pedid al Dueño de la mies que mande obreros a recogerla. (Dhh)

También lógicamente atendemos en lo posible sus necesidades de ropa o de cualquier otra cosa, dentro de nuestras capacidades operativas… Llamadas de teléfono a algún familiar, llevarles algunos lápices, folios, sellos para sus cartas o similares para sus dibujos y trabajos, cambiarle las pilas a sus relojes etc. También les atendemos con literatura cristiana y alguna Biblia a aquellos que vemos que van a hacer un buen uso de ella.

Los hay que aprovechan los años que tienen que estar allí encerrados para estudiar e incluso sacar una, o incluso dos carreras. Otros aprenden algún oficio. En esta prisión de Palma somos unos trescientos colaboradores, ONG, Iglesias, etc. Cada uno aporta su Ministerio y enseñanzas y que, algunos de los presos, aprovechan para cuando salgan al exterior, tener, saber y ser algo que antes ni eran, ni tenían y tampoco sabían.

La mayoría de los reclusos en la prisión son relativamente jóvenes, no tengo los porcentajes, pero los veo y calculo que van desde los 18 a los 35 años en un 75% y el resto son de diversas edades.

Una gran mayoría de la gente que entran en prisión se les plantea un enorme e importante problema el día que después de diez, quince o veinte años de estar recluidos, se tienen que enfrentar al mundo exterior, al mundo vivo, pues en prisión la vida se para, se congela, allí todo es después de un tiempo monotonía y repetición, más de lo mismo. Todos los días son aburridos y muy parecidos unos a otros, y después de unos años, el preso se amuerma y se adapta a una vida aburrida y sin obligaciones ni deberes, que dista mucho de la vida de afuera.

Por eso cuando salen al mundo después de cumplir su condena, el mundo va a una velocidad que ellos no alcanzan, ni llegan, planteándoseles verdaderos problemas de adaptación. Pero eso es un problema que nosotros con nuestro Ministerio, no podemos solucionar, más bien eso sería competencia del gobierno a un alto nivel, pero lo planteo aquí, por si alguna de las autoridades recoge el reclamo preocupándose del tema por el bien del hombre que un día cometió un error, terminando en prisión, y por el bien común de la sociedad y de todos.

Deseo que este informe anime a más obreros. Toda prisión necesita más dedicación, porque allí la mies es interminable. Pido a Dios, nos dé la fuerza y el beneplácito de las autoridades, para poder hacer algo por esta gente que andaban perdidos cuando caminaban en el mundo exterior, cometiendo equivocaciones que les han llevado a prisión, que siguen perdidos y aburridos estando encerrados, y sobre todo que no sabrán adaptarse, ni serán capaces en una gran mayoría de reorganizar sus vidas cuando salgan de la cárcel al mundo que se les presentan afuera, sin saber qué hacer.

Un último ruego, pedid a Dios por ellos y para nosotros, sabiduría, paz y compasión.