Servicio

Como discípulos de Cristo hemos sido llamados a servir, a servirle a él, y a servirnos unos a otros.

El gran ejemplo de Jesús mostrado en el evangelio de Juan es de extraordinario servicio. En el capítulo 13, versículo 5, vemos a Jesús que acaba de entender por completo que Dios le ha entregado todo en las manos, y que ha venido de Dios y que va hacia él; su reacción frente a ese entendimiento no fue de orgullo, ni soberbia; lo que hizo fue atarse una toalla a la cintura, tomar un cubo con agua, arrodillarse frente a sus discípulos y lavarles los pies.

Después de aquello, les dijo: “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” (Jn 13.15). En Mateo 10.45 ya Jesús había anunciado que él no venía a ser servido sino a servir y a dar su vida por muchos”. El llamado es a servir, en el servicio manifestamos que verdaderamente amamos. Amamos a Dios, amamos su casa (la iglesia), amamos a la gente que necesita de Jesús. ¿Cómo lo expresamos? Sirviéndoles.

Deseamos que ese servicio sea mostrado con excelencia y genuino amor. Por eso entendemos que cada persona debería implicarse en ministerios de acuerdo con sus dones, si puede ser así su trabajo será verdaderamente enriquecedor, fructífero y satisfactorio para otros y para sí mismo.

Nuestro servicio se enfocará en dos líneas:

  • Servicio a la iglesia. (Donde se concentran las labores ministeriales hacia el interior, de puertas hacia dentro)
  • Servicio a la comunidad. (Donde se concentran las labores ministeriales hacia el exterior, de puertas hacia afuera)